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Contextos sociales y culturales en la humanización de la inteligencia artificial

Contextos sociales y culturales en la humanización de la inteligencia artificial

En la actualidad, en cuanto alguien dice “quiero estudiar antropología”, “quiero estudiar sociología”, esporádicamente se escuchan las siguientes preguntas (y casi que en el mismo orden): ¿a qué te vas a dedicar?, ¿en qué puedes trabajar?, ¿si es fácil conseguir trabajo?”, “¿si se gana plata haciendo eso?” Y tú medio inseguro quizás respondes cosas como “en proyectos sociales”, “con la alcaldía o con comunidades vulnerables”, “siempre hay convocatorias”, y bueno de la última pregunta ni hablar, si estudiaste ciencias sociales y humanas es porque tu aspiración en la vida no era precisamente volverte un Jeque.

Pensarnos las ciencias sociales por fuera del campo de la intervención social, del campo académico o público/privado es casi que imposible porque aún en la época en la que estamos, continuamos viviendo bajo construcciones conceptuales tradicionales que limitan un conocimiento a unos campos de acción en específico, que si bien son sumamente pertinentes no son los únicos; por eso si hablas de profesiones sociales en el mundo de la tecnología y más aún en el desarrollo de una AI, va a sonar tan loco y descabellado como si estuvieras hablando de que la tierra es geocéntrica (redonda) en el siglo II.

Por definición las ciencias sociales y humanas se encargan de comprender los pluriuniversos sociales, describirlos, cuestionarlos y construir un entramaje de contextos políticos, sociales, culturales, históricos, comunicativos y étnicos; logrando construir arquetipos o estereotipos sociales, lo que permiten prever el actuar de una persona por su vida en comunidad.

Ahora, si lo que acabo de definir no te ayuda a aclarar la pertinencia de estos conocimientos para socializar e inclusive humanizar un AI, déjame explicártelo mejor:

En esencia los científicos sociales que llaman (por no deslegitimar años de lucha para ser reconocida como una ciencia), se encargan de investigar el comportamiento de una persona o un conjunto de estas; el por qué de su actuar, qué los motiva, moviliza y rige, cuáles son los parámetros sociales establecidos de interacción y cómo se comportan en estas interacciones; este último (el cómo)  es la acción, es decir, es el resultado del por qué, el qué y el cuál, y esta acción tiene diversas formas de expresarse según (y aquí viene una palabra mágica para entender todo esto) el contexto, las personas actúan y se comunican de formas diversas según la necesidad del momento, es decir el contexto; por ejemplo tu no vas a actuar y a comunicarte de la misma manera en una junta empresarial que con tu circulo de amistad más cercano.

 Todos los escenarios sociales generalmente establecen roles en las interacciones, ahora, cuando llamas a una línea de servicio al cliente buscando una solución no inicias la llamada con un “Muy buenos días gracias por llamar a… en qué le puedo servir”.

Para enseñar a una Inteligencia Artificial existe la posibilidad de que pueda ser entrenada bajo características propias del aprendizaje de los niños pequeños y programar sus algoritmos con base en instintos básicos humanos, como el sentido común.

Piensate una inteligencia artificial como un niño, al que le vas a comenzar a enseñar a nombrar las cosas y las personas. Luego le enseñas a identificar que estas cosas y/o personas cumplen un rol, el juguete es para divertirse, mi madre es quién me cuida. Ahora cada cosa y persona se relacionan con un sentimiento, mi juguete me da felicidad, mi madre me da resguardo, la enfermera que me pone las vacunas me da miedo. Más adelante le enseñas la capacidad de adjudicar un contexto: mi jueguete está en la casa y puedo usarlo cuando tenga tiempo libre.

Ahora hagamos el mismo ejercicio aplicado a lo que nos compete: la AI es un niño que ya sabe escribir, sin embargo ella por sí sola no asocia el significado de las palabras, así que deberás enseñarle la definición, luego le enseñas que según el contexto las palabras pueden relacionarse con sentimientos positivos, negativos o neutrales; le enseñas a reconocer las personas y los diferentes roles: agente, analista, colaborador, vendedor, usuario, cliente, afiliado, en fin, como los queramos nombrar y finalmente le enseñas a interpretar esta información para que ella tenga la capacidad de vivir en sociedad e interaccionar de una manera natural, como un ente social y cultural.

La ciencia ha demostrado que las habilidades cognitivas se desarrollan en su mayor proporción en la primera etapa de la infancia y que por estas habilidades los seres humanos pueden pensar en forma abstracta, así que no es descabellado incluir estas características de entrenamiento a un programa de desarrollo de AI. Por lo anterior es posible percibir a una AI como humana, pues ha aprendido al punto de reproducir coherentemente nuestros códigos de relacionamiento y conducta.

Es por esto que entender los comportamientos sociales e individuales y las formas de comunicación que tiene las personas en la vida cotidiana es un conocimiento valioso para transmitir a una inteligencia artificial, pues ella aprenderá y comprenderá los diferentes contextos o tipos de negocio para identificar los roles en la interacción, por ejemplo quién es el cliente y quién es el agente, sistematizará y caracterizará las interacciones según todo ese entramaje cultural y social mencionado con anterioridad, con el objetivo de simular reacciones humanas respondiendo a la necesidad del momento.